Todos los secretos de trabajar por cuenta ajena o propia

ENCONTRAR TRABAJO

Si te dijeron que estudiar era la fórmula directa para encontrar trabajo, te engañaron.

Durante el final del XIX y una gran parte del siglo XX, había un acuerdo tácito entre los gobiernos y las empresas: Los gobiernos “educaban” a los futuros trabajadores para cumplir con las expectativas de las empresas, y las empresas dejaban de contratar niños para contratar adultos perfectamente “adiestrados” para el trabajo en las cadenas de producción.

La famosa revolución industrial, modificó el lugar de trabajo de los campesinos, transformándola en el proletariado de las grandes ciudades industriales. Y cambiamos de estar sometidos por la aristocracia y el clero de la época feudal, a ser explotados por la clase burguesa y los ricos, que eran quienes tenían dinero para montar empresas.

Se “lucharon” muchos de los derechos de los trabajadores, hasta lograr la actual situación laboral.

Y se nos siguió diciendo que trabajar para otro, era la mejor opción. La más segura. La que te permitía comprar un piso, pagar las letras, etc.

¿Por qué exactamente es mejor trabajar para otro?

Tu trabajo es un servicio que vendes a un empresario. Como consecuencia de esta venta, el empresario te paga una retribución, todos los meses. La nómina.

Muchos trabajadores sienten que el empresario, gana mucho más del resultado de su trabajo, que lo que finalmente le paga a él por su trabajo.

Claro, y esto es así, es evidente. Aclaremos algunos conceptos:

¿Cual es la finalidad de montar una empresa?. Sin duda, ganar dinero. Puedes tratar de inventar motivos y objetivos adicionales, o pensar en lo que quieras, pero el fin último de una persona que monta una empresa es ganar dinero.

La cuestión es para qué iba alguien a pagarle dinero a otra persona, si no es porque esta persona le hace ganar más dinero al empresario. Dicho de otro modo, ¿por qué alguien te iba a pagar una nómina, si tu trabajo no le hace ganar dinero?.

Pongamos por ejemplo, que eres cocinero, y trabajas en un restaurante, que habitualmente y gracias a tu trabajo, está lleno. Puedes ver cómo la media de lo que cuesta comer en el restaurante, multiplicado por el número aproximado de comensales diario, te da la cifra que está ganando tu jefe. Obviamente, tiene que pagar el alquiler, la luz, los impuestos, etc. y por supuesto, las nóminas. Pero las cuentas son claras, le sobra dinero, tiene beneficios, gana pasta…, porque si no le sobrara dinero, cerraba al día siguiente el restaurante.

La pregunta es, entonces ¿por qué trabajas para él?, si eres tú quien logra que el restaurante se llene todos los días, ¿por qué le regalas los beneficios que se obtienen diariamente de tu trabajo?. Muy fácil, porque te hicieron creer que montar tu propio negocio, era muy ARRIESGADO, ¿y si mañana deja de venir la gente al restaurante?, ¿y si pasa cualquier cosa, se incendia el restaurante…?. Piénsalo, si eso sucede, te vas a la calle, y ya está. Toda la seguridad prometida, no es más que humo, que te mantiene trabajando a cambio de una pequeña nómina. Y mientras tanto, seguimos protestando y quejándonos de lo que nos quitan, de lo que no nos dan, de lo que les hacemos ganar y de los derechos que tengo.

La respuesta a todo esto es sencilla, nos convertimos en seres dependientes. Nos pusieron varios aperitivos como el paro, las pensiones de jubilación, el derecho a las bajas, y algunas perlas más, y nos convencieron de que era mejor, a cambio de estos ricos manjares, estar sometido al trabajo para tu jefe.

Pero, si eres una persona válida, trabajadora y responsable para tu jefe, ¿cuanto vales realmente, trabajando para ti?. ¿Cuanto vale realmente tu trabajo?. ¿Mucho más de lo que te pagan?.

Si es así, permíteme decirte que estás haciendo el idiota, porque toda esa seguridad prometida, si la pones sobre una balanza de realidad, en la que tú trabajas para ti, en tus horarios y a tu ritmo. No necesitas, derechos a bajas, porque tú eres el dueño de tu tiempo y de tu negocio. Las pensiones y demás las puedes ahorrar, porque ganas más de lo que ganabas trabajando para otro.

Y eres en definitiva, libre de hacer con tu tiempo y con tu dinero, lo que mejor te parezca…

Y además hoy, muchos negocios, no requieren las inversiones tremendas que hacía falta antiguamente. ¿Cual es el problema, entonces?.

Sencillo, TU EDUCACIÓN, te enseñaron para analizar verbos y saber cómo se llaman los ríos de Panamá, pero no tienes ni la más mínima idea de cómo ganar dinero, de cómo montar una empresa, o de cómo hacer que la gente te compre. ¿y te parece casual?.

Puedes tratar de ir a los centros de emprendedores, o cámaras de comercio, etc. donde en muchos casos funcionarios te explican cómo se monta un negocio!!!. FUNCIONARIOS!!!,  es decir, alguien que por definición ha buscado la seguridad en el empleo público, la seguridad elevada a la enésima potencia, me va a hablar de riesgo, y de inversiones…

Y así, la mayor parte de los negocios fracasan, sin haber superado el año de vida… Y claro, esto si que agobia, y más en un país donde el fracaso es poco menos que delito.

Todo el mundo sabe que para andar, es imperativo caerse… Pero en un negocio…. No!!!. Eres un fracasado, estás loco, bla, bla y bla (por supuesto todo opiniones de gente que nunca ha montado, ni  montará un negocio).

Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes. Estás en lo cierto.

Henry Ford

No quiero que me recordéis cada día lo difícil o improbable que es abrazar una pasión, eso ya lo sé yo. De vosotros necesito otra cosa: necesito que soñéis conmigo. Necesito que si le llaman locura enloquezcáis a mi lado. Quiero que, aunque este sueño pueda parecer imposible, os mudéis conmigo al espacio de lo imaginable y, entonces sí, nuestras fuerzas, emplearlas allí.

El Universo de lo Sencillo de Pablo Arribas

Hubo un tiempo en que yo creía que la gente pensaba así por envidia…, pero me equivocaba. La gente no quiere lo que tú quieres, la gente sólo quiere que tú no lo tengas, y ya está.

Te propongo un taller de 4 horas donde hablar de todo esto, de quien eres, de lo que puedes vender y de lo que te gustaría ganar. Y después tomas, tranquila y relajadamente una decisión para la que no te consultaron, ¿para quien quieres trabajar, para ti mismo o para otro, o incluso quizás quieras trabajar CON otros, algo que desde mi punto de vista es la mejor evolución a la actual situación laboral.

¿Te gustaría saber más acerca de cuando y cómo hacer el taller?

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