Lidia Saez Gordo

Tras experimentar una infancia bastante traumática, aprendí desde muy niña a reprimir mis propias emociones y a ponerme una coraza frente a la vida. Esto ha supuesto un problema para mí porque no conseguía sanar mis heridas; no sentir mi dolor me ha impedido, también, sentir la alegría de vivir.
Mi experiencia siendo alumna de Nieves ha sido un proceso muy intenso a nivel personal y emocional que no sabría describir con palabras exactas. Es algo que hay que vivir para comprenderlo realmente.

Para ser más exacta, nunca nadie ha conseguido moverme emocionalmente como lo ha hecho Nieves. Recuerdo que el segundo día de clase, tras un speech conmovedor, me encontraba en un estado de catarsis emocional en el que no podía parar de llorar. “¡Si yo antes no lloraba!”, le decía.
En ese momento, supe que la vida me estaba brindando un regalo y que yo me estaba permitiendo recibirlo. 

La manera en la que Nieves imparte sus clases a emprendedores es, bajo mi punto de vista, lo que la diferencia del resto. Para mí, es una manera más humana de enseñar y, como seres emocionales que somos, me resulta mucho más eficaz a la hora de aprender cosas nuevas, sobretodo en un terreno tan desconocido para mí como era el tema empresarial.

Con su asesoramiento y guía, el proyecto empresarial que quería poner en marcha ha ido cobrando una forma más clara y definida. Y, además, he realizado un trabajo interno a nivel emocional que considero clave para que cualquier cosa funcione en mi vida. 

Recomiendo encarecidamente esta experiencia a todo aquel que de verdad desee emprender y quiera cuestionarse a sí mismo.


Muchas gracias, Nieves, por lo que haces. Me has dignificado como mujer y como ser humano.

Un abrazo grande.