LAS ESCUELAS ABURREN

escuela de escuelas

El colegio aburre

En el año 2010, la Dra Rosalind W. Piccard realizó un experimento para medir la actividad del sistema nervioso simpático durante la realización de diversas tareas.

Uno de estos estudios se realizó con estudiantes de 19 años de la Universidad MIT, que llevaron durante una semana completa, las 24 horas del día una pulsera con un sensor integrado.

Los resultados demostraron que la actividad neuronal de los alumnos durante una clase tradicional, es muy similar a la que se produce cuando vemos la televisión o en alguna de las fases características de relajación durante el sueño.

Las conclusiones son evidentes, la voz humana, mantenida durante el 70 u 80% del tiempo de la clase, produce aburrimiento en nuestros alumnos y les hacen desconectar de lo que está sucediendo en el aula.

 

William Glasser explicó que somos capaz de retener cantidades diferentes de información, en función del modo en que la recibimos:

10% de lo que leemos: La lectura es el punto de partida. Si el acto de leer queda aislado de las demás formas de estímulo para aprender, sus contenidos quedarán relegados.

20% de lo que oímos: Las palabras “se las lleva el viento” como dice el dicho popular. Aunque se ha comprobado que la memoria musical es muy potente, su efecto como herramienta pedagógica se pierde si no viene acompañada de emoción o de experiencia.

30% de lo que vemos: Sin un adecuado refuerzo, los estímulos visuales permanecen poco tiempo en el recuerdo y por tanto, basar el aprendizaje solo en imágenes sería insuficiente.

50% de lo que vemos y oímos: Vivimos en la era del gobierno de la imagen: carteles en las calles, luces de colores, textos en los periódicos, fotos en alta resolución. Todos estos elementos ingresan al cerebro de nuestros estudiantes pero son de naturaleza efímera por lo que pueden olvidarse fácilmente.

70% de lo que discutimos con otros: La conversación, el intercambio de ideas, la reflexión respecto de un libro leído, un estilo musical escuchado, una película o noticia vista, es definitivamente una de las mejores herramientas para fijar el conocimiento.

80% de lo que hacemos: Cada cosa que nuestros alumnos hacen: desde leer y escribir hasta jugar o correr, desde ir a un museo hasta aprender a vestirse, son acciones que quedarán para siempre instaladas en su conocimiento y en la medida que repitan esas acciones se convertirán en parte de su personalidad.

95% de lo que enseñamos a otros: Cuando aprendemos algo y luego tratamos de transmitírselo a otras personas, nuestro cerebro clasifica, ordena datos, elabora conceptos, estructura definiciones que luego deberán ser resumidas y explicadas de la mejor manera posible. Todo este proceso es fundamental para que ese conocimiento adquirido jamás nos abandone.

 

¿cómo aprendemos?

Actualmente, hay mucha gente hablando de lo que se debe o no se debe hacer, de la educación por proyectos, de las comunidades de aprendizaje, de los 1:1 con tabletas y nuevas tecnologías. Gentes que en la mayoría de los casos dan clases magistrales, para explicar que no se deben dar clases magistrales.

Y, ¿si sabemos todo esto, por qué seguimos practicando un modo de hacer las cosas que sabemos que no funciona?

Por eso, nuestra propuesta son grupos de trabajo para desarrollar una forma diferente y competente de lograr los objetivos que nos marcamos como equipo docente, como colegio.

¿Os atrevéis a probarlo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: